Invierno sin parones: cómo evitar que la gripe frene tu rutina con la ayuda de tu farmacia

En invierno todo parece ir más lento… salvo los virus. Cuando bajan las temperaturas, la gripe y los resfriados se multiplican y pueden obligarte a parar trabajo, estudios o planes justo cuando menos te conviene. Desde Estella Farmazia queremos ayudarte a que el invierno sea una época para cuidarte, no para acumular parones, con una guía clara sobre por qué enfermamos más, cómo prevenirlo y qué hacer si ya has caído.

¿Por qué enfermamos más en invierno?

En los meses fríos pasamos más tiempo en espacios cerrados, con menos ventilación y más gente compartiendo el mismo ambiente. Eso facilita que las gotitas que expulsamos al hablar, toser o estornudar se queden en el aire o en las superficies, aumentando las posibilidades de contagio. El frío y la calefacción resecan las mucosas de nariz y garganta, y una menor exposición al sol puede influir en los niveles de vitamina D, un nutriente importante para que el sistema inmunitario funcione correctamente. No es que el frío “cree” el virus, pero sí crea un contexto en el que nos resulta más fácil contagiarnos.

Además, gripe y resfriado no son lo mismo, aunque muchas veces usemos los términos como sinónimos. El resfriado común suele ser más leve, con congestión y goteo nasal, estornudos, algo de dolor de garganta y, en ocasiones, un poco de febrícula y malestar general. La gripe, en cambio, suele aparecer de forma brusca, con fiebre más alta, escalofríos, dolores musculares y articulares intensos, sensación de estar “derribado” y, a menudo, dolor de cabeza importante. Puede acompañarse de tos y dolor de garganta, pero la sensación de cansancio es mucho mayor. Ante la duda sobre qué te pasa o qué tomar, lo más sensato es consultar con un profesional sanitario.

Hábitos diarios para proteger tus defensas

La buena noticia es que hay muchas cosas que sí dependen de ti y que reducen el riesgo de contagio. Lavarse las manos con frecuencia, con agua y jabón durante al menos 20 segundos, sigue siendo una de las medidas más efectivas, especialmente al llegar a casa, antes de comer, después de ir al baño o tras sonarte la nariz. Cuando no tengas acceso a agua y jabón, un gel hidroalcohólico es un buen aliado. También ayuda mucho cuidar la “etiqueta respiratoria”: toser o estornudar cubriéndote con el codo o con un pañuelo desechable, tirándolo después, y evitar tocarte ojos, nariz y boca con las manos sucias.

Ventilar los espacios cerrados, aunque haga frío, marca una gran diferencia. Bastan unos minutos de ventilación varias veces al día en casa, en el trabajo o en las aulas para renovar el aire. En lugares muy concurridos y mal ventilados el riesgo de contagio aumenta, por lo que, si además tienes síntomas o convives con personas vulnerables, el uso puntual de mascarilla en interiores puede ser un gesto sencillo de protección hacia los demás. Más allá de la higiene, tus hábitos cotidianos son la base de tus defensas: dormir las horas suficientes, mantener cierta regularidad en los horarios, hacer ejercicio moderado de forma constante y cuidar la alimentación con frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables. Reducir ultraprocesados, alcohol y tabaco es una inversión directa en tu sistema inmune.

Qué hacer si ya has caído

Aun así, es posible que en algún momento de este invierno aparezcan mocos, tos o fiebre. Cuando esto ocurre, el primer paso es bajar el ritmo. El cuerpo necesita energía para combatir la infección, por lo que conviene descansar más, evitar esfuerzos intensos y escuchar las señales del propio organismo. Mantener una buena hidratación ayuda a fluidificar secreciones y a que te sientas mejor: agua, caldos, infusiones y bebidas calientes suaves pueden ser grandes aliados. En cuanto a la comida, es preferible apostar por platos ligeros pero nutritivos (sopas, cremas de verduras, pescado blanco, fruta, yogur) y adaptarlos a tu apetito.

La farmacia juega un papel muy importante en este punto. Para la congestión nasal existen soluciones salinas y sistemas de lavado que ayudan a limpiar las fosas nasales y mejorar la respiración. En determinados casos se pueden usar descongestionantes tópicos durante unos pocos días, siempre bajo consejo profesional para evitar abusos. Cuando hay fiebre, dolor de cabeza o dolores musculares, los analgésicos y antipiréticos de uso habitual pueden aliviar mucho el malestar, pero es fundamental respetar las dosis, los intervalos de administración y tener en cuenta otras enfermedades o medicación que tomes. También hay productos específicos para calmar el dolor de garganta (pastillas, sprays, enjuagues) y distintos tipos de jarabes o soluciones para la tos, según sea seca o productiva.

En Estella Farmazia podemos ayudarte a preparar un pequeño “botiquín de invierno” a tu medida, con lo básico para reaccionar rápido cuando notes los primeros síntomas: suero fisiológico, un analgésico/antipirético adecuado para ti, algo para la garganta, un producto para la tos que encaje con tu perfil y, si procede, algún complemento que apoye tus defensas. Es importante también conocer las señales de alarma que indican que hay que ir al médico: fiebre alta que no responde al tratamiento habitual o se mantiene varios días sin mejora clara, dificultad para respirar, dolor en el pecho, empeoramiento brusco o si se trata de bebés, personas mayores, embarazadas o personas con enfermedades crónicas. Si no sabes bien si es el momento de acudir al médico, puedes pasar antes por la farmacia para que te orientemos.

Vacuna, complementos y papel de la farmacia

Otro pilar importante en la prevención de la gripe es la vacunación. La vacuna de la gripe no impide todos los resfriados, porque estos están causados por otros virus, pero sí puede reducir el riesgo de padecer gripe y, sobre todo, minimizar el riesgo de complicaciones graves en los grupos más vulnerables. Por eso se recomienda especialmente en mayores, personas con determinadas enfermedades crónicas, embarazadas y algunos profesionales con alta exposición. Si tienes dudas sobre si te conviene vacunarte o sobre el momento más adecuado, puedes comentarlo con tu profesional sanitario o preguntarnos en Estella Farmazia.

En algunos casos también puede ser interesante valorar el uso de complementos para las defensas. Existen productos que incluyen vitaminas como la C y la D, minerales como el zinc o el selenio, y otros ingredientes como jalea real, propóleo o probióticos. Pueden ser una ayuda en épocas de mayor desgaste, estrés, falta de sueño o cuando tu alimentación no es tan equilibrada como te gustaría. Eso sí, deben entenderse siempre como un complemento a un estilo de vida saludable, no como una solución mágica, y es importante elegir productos adecuados a tu edad, estado de salud y tratamientos que tomas.

Cada persona vive el invierno de forma distinta: hay quien casi no se resfría y quien siente que encadena un catarro tras otro. Por eso es tan valioso tener una farmacia de confianza cerca. En Estella Farmazia podemos ayudarte a interpretar tus síntomas, a decidir cuándo basta con cuidados en casa y cuándo es mejor acudir al médico, a elegir los productos más adecuados para ti y a planificar tu botiquín de temporada. Nuestro objetivo es que este invierno no se convierta en una sucesión de parones, sino en una oportunidad para cuidar mejor tu salud. Si tienes dudas sobre cómo prevenir la gripe y los resfriados, sobre qué productos son los más indicados en tu caso o sobre cómo reforzar tus defensas, te esperamos en Estella Farmazia para acompañarte en cada paso.